Un hábil y fuerte excavador

LOS CAZADORES DE INSECTOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un hábil y fuerte excavador

 

El devorador de miel
Proceso alternativo: El devorador de miel

 

 

Los pájaros indicadores
Proceso alternativo: Los pájaros indicadores

 

Protales
Proceso alternativo: Protales

 

Los camaleones
Proceso alternativo: Los camaleones
El variado ejercito de los insectívoros
Durante el periodo de su colonización, África se hizo tristemente celebre por los insectos. Insectos que en forma de nubes que atormentaban al explorador, venían a sumarse a los rigores del clima y a las fatigas de la marcha capaces de trasmitir enfermedades como la malaria o la enfermedad del sueño.

Por suerte para el hombre, que ha llegado a controlar prácticamente el azote de los insectos africanos, un verdadero ejercito de cazadores de moscas, mosquitos, coleópteros, termitas, hormigas y langostas milita infatigablemente en las sabanas, estepas, riberas o masas forestales. Casi todos los predadores africanos pueden matar o comer insectos esporádicamente. Particularmente entre las aves, desde el enorme marabú al diminuto abejaruco escarlata, la casa de termitas sexuadas o de hormigas constituye un sistema de supervivencia durante las épocas del año en que  abundan estas nutritivas presas.

pero hay verdaderos especialistas en la captura de insectos: reptiles que han desarrollado sistemas tan evolucionados como el camaleón, capaz de capturar una mosca a una distancia q dobla la longitud de su cuerpo disparando su lengua protráctil, terminada en una ventosa pegajosa, a una velocidad tal que no puede ser seguida por el ojo humano; mamíferos armados de uñas cavadoras y largas lenguas viscosas para cazar termitas, como el oricteropo, y pájaros de comportamiento tan asombroso como el del indicador, que trata por todos los medios de llamar la atención de los animales aficionados a la miel o de los propios indígenas con el objetivo de conducirlos  hasta los nidos de las abejas silvestres, cobrándose como tributo los restos de cera y de miel abandonados por los expoliadores de la colmena.

 

 

Cuadro de texto: Durante el periodo de su colonización, África se hizo tristemente celebre por los insectos. Insectos que en forma de nubes que atormentaban al explorador, venían a sumarse a los rigores del clima y a las fatigas de la marcha capaces de trasmitir enfermedades como la malaria o la enfermedad del sueño.
Por suerte para el hombre, que ha llegado a controlar prácticamente el azote de los insectos africanos, un verdadero ejercito de cazadores de moscas, mosquitos, coleópteros, termitas, hormigas y langostas milita infatigablemente en las sabanas, estepas, riberas o masas forestales. Casi todos los predadores africanos pueden matar o comer insectos esporádicamente. Particularmente entre las aves, desde el enorme marabú al diminuto abejaruco escarlata, la casa de termitas sexuadas o de hormigas constituye un sistema de supervivencia durante las épocas del año en que  abundan estas nutritivas presas.
pero hay verdaderos especialistas en la captura de insectos: reptiles que han desarrollado sistemas tan evolucionados como el camaleón, capaz de capturar una mosca a una distancia q dobla la longitud de su cuerpo disparando su lengua protráctil, terminada en una ventosa pegajosa, a una velocidad tal que no puede ser seguida por el ojo humano; mamíferos armados de uñas cavadoras y largas lenguas viscosas para cazar termitas, como el oricteropo, y pájaros de comportamiento tan asombroso como el del indicador, que trata por todos los medios de llamar la atención de los animales aficionados a la miel o de los propios indígenas con el objetivo de conducirlos  hasta los nidos de las abejas silvestres, cobrándose como tributo los restos de cera y de miel abandonados por los expoliadores de la colmena.